Sistema propioceptivo

El sistema propioceptivo permite reacciones y respuestas automáticas, interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación de este con el espacio, sustentando la acción motora planificada. Otras funciones en las que actúa con más autonomía son el control del equilibrio, la coordinación de ambos lados del cuerpo, el mantenimiento del nivel de alerta del sistema nervioso y la influencia en el desarrollo emocional y del comportamiento.

La parte del tratamiento del sistema propioceptivo, a nivel consciente va a ayudarnos a mantener un equilibrio corporal, a tener una mejor respuesta del sistema autónomo frente a circunstancias que requerirán una respuesta rápida, por ejemplo ante una inesperada mala pisada, evitando un esquince de tobillo.

En esta serie de post hablaremos de sistemas sensoriales, Golgi, Centros de integración superior,  tálamo, etc.,

Que la suerte os acompañe.

Así que vamos a empezar en este fantástico, impresionante, glorioso, increíble, extraordinario, portentoso mundo del sistema propioceptivo comentando sobre el asombroso sistema sensorial

(Tengo la sensación de que si uso más sinónimos me vais a…) 😉

Sistemas sensoriales

Son un conjunto de órganos especializados destinados a recolectar, transmitir y codificar la información de los medios internos y externos al SNC, para reaccionar con las respuestas adecuadas.

Un mecanorreceptor es el receptor sensorial que reacciona ante la presión mecánica o las distorsiones y pertenece al sentido del tacto. Existen cinco tipos principales: los 

  • Corpúsculos de Pacini
  • Corpúsculos de Rufini
  • Corpúsculos de Meissner.
  • Corpúsculos de Krause.
  • Las terminaciones nerviosas de Merkel.

Existen también mecanorreceptores en la piel con pelo, y las células de la cóclea son de hecho los mecanorreceptores más sensibles de todos, traduciendo las presiones de aire en sonido. Actúan como transductores, es decir, tienen la capacidad de transformar un estímulo mecánico, químico o electromagnético en un impulso nervioso.

Os molesto hablando un poquito de ellos:

Pacini

Los corpúsculos de Pacini son receptores sensoriales de la piel que responden a las vibraciones rápidas y la presión mecánica profunda. Poseen una cápsula de tejido conectivo más desarrollada y tienen varios milímetros de longitud. Los corpúsculos son elipsoidales y poseen una cápsula compuesta por numerosas capas de células de tejido conectivo aplanadas. Cada capa o lámina está separada de las demás por fibras de colágeno.. Cada corpúsculo recibe una fibra nerviosa gruesa mielínica.

Son receptores de rápida adaptación que responden únicamente al inicio y final de la desviación mecánica, y a las vibraciones de alta frecuencia. Los corpúsculos de Pacini se encuentran por ejemplo, en el tejido conectivo subcutáneo y en la dermis reticular y son especialmente numerosos en la mano y en el pie. Además los mecanoreceptores se encuentran en el periostio, las membranas interóseas, el mesenterio, el páncreas y los órganos sexuales. Envían información acerca del movimiento de las articulaciones.

Corpúsculos de Ruffini

Los corpúsculos de Ruffini son receptores sensoriales situados en la piel, perciben los cambios de temperatura relacionados con el calor y registran su estiramiento. Identifican la deformación continua de la piel y tejidos profundos (se encuentran en la dermis profunda). Son especialmente sensibles a estas variaciones y están situados en la superficie de la piel en la cara dorsal de las manos. Tienen una porción central dilatada con la terminación nerviosa.

Son un tipo de mecanorreceptor de pequeño tamaño y poco abundantes (junto a los de Pacini suman unos 35.000 extendidos por todo el cuerpo). Se encuentran incluidos en el tejido conjuntivo, además cumple como función de termoreceptor al percibir el calor.

Corpúsculos de Meissner

Corpúsculos sensitivos situados en la porción superficial de la dermis, que se estimulan por los contactos con la piel. Son especialmente abundantes en las áreas que poseen una gran sensibilidad táctil como en el pulpejo de los dedos.

Los corpúsculos de Meissner, son  también conocidos como corpúsculos táctiles, se encuentran en la dermis superior, pero se proyectan hacia la epidermis. Se encuentran principalmente en la piel glabra de las yemas de los dedos y los párpados. Responden al tacto y la presión, pero también responden a vibraciones o aleteo de baja frecuencia. Son neuronas encapsuladas que se adaptan rápidamente, llenas de líquido y con bordes pequeños y bien definidos que responden a detalles finos. Los discos de Merkel y los corpúsculos de Meissner no son tan abundantes en las palmas como en la punta de los dedos.

Corpúsculos de Krause

Son corpúsculos táctiles localizados en el nivel profundo de la hipodermis,  parecidos a los de Pacini, pero más pequeños y simplificados. Es un receptor de temperatura (frío) de los cuales hay unos 260.000 extendidos por todo el cuerpo. La sensibilidad es variable según la región de la piel que se considere. Además tanto el frío como el calor intensos excitan también a los receptores del dolor. Los receptores del calor son los corpúsculos de Ruffini y de Vater-Pacini.

Los corpúsculos de Merkel

Se trata de mecanorreceptores que proporcionan información sobre presión y textura al cerebro.

Los corpúsculos de Merkel o discos de Merkel son células de estructura semirrígida, capaces de captar las vibraciones de baja frecuencia (5 -15 Hz)  con una gran sensibilidad, aunque de adaptación lenta. Cada terminación consta de una célula de Merkel en oposición cercana a una terminación nerviosa. Una fibra única de un nervio aferente se ramifica para inervar hasta 90 terminaciones similares.

Los corpúsculos de Merkel o discos de Merkel son células de estructura semirrígida, capaces de captar las vibraciones de baja frecuencia (5 -15 Hz)  con una gran sensibilidad, aunque de adaptación lenta. Cada terminación consta de una célula de Merkel en oposición cercana a una terminación nerviosa.  

Los crepusculos de  Merckel son mecanorreceptores que proporcionan información sobre presión y textura al cerebro).

En 1875 describió por primera vez los corpúsculos, a los que llamó  Tastzellen (células del tacto),  señalando que se encontraban en la piel de todos los vertebrados. Poco después, Robert Bonnet los denominó con el epónimo de corpúsculos de actualidad.  

En los humanos, las células de Merkel (como los corpúsculos de Meissner) surgen en las capas de piel superficiales, y se encuentran agrupadas debajo de la cresta de la punta de los dedos que constituyen las huellas dactilares. En la piel con pelo, las terminaciones nerviosas de Merkel se agrupan en estructuras epiteliales especializadas .

Atendiendo a su respuesta sostenida a la presión, las terminaciones nerviosas de Merkel se clasifican como de lenta adaptación, en contraste con los corpúsculos de Pacini (receptores de rápida adaptación que responden únicamente al inicio y final de la desviación mecánica, y a las vibraciones de alta frecuencia).

Más adelante hablaremos  de los husos neuromusculares en el –oh sorpresa, músculo- , y Golgi en el tendón, que recolectan la información del estímulo para que el cerebro pueda procesarla, y codificar la información de tensión en el músculo.

También hablaremos de conos y bastones de la retina, Corti en referencia a la audición y órganos vestibulares para el equilibrio.

Espero que os haya gustado!

Miguel Angel
Author: Miguel Angel

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